
Google ha vuelto a las raíces del fitness tracking con el Fitbit Air, un pulsador minúsculo y sin pantalla pensado para llevarse puesto las 24 horas sin que se note. Es, con diferencia, el lanzamiento más comentado del año en wearables: por 99,99 dólares (con tres meses de Google Health Premium incluidos) obtienes seguimiento de frecuencia cardiaca 24/7, detección de ritmo cardíaco con alertas de fibrilación auricular, SpO2, variabilidad de la frecuencia cardiaca y un análisis de sueño muy completo, todo en una cápsula del tamaño de una moneda.
La gracia está en el diseño modular: el módulo sensor se extrae y se intercambia entre distintas bandas (Performance Loop incluida de serie, Active Band sumergible para deporte y Elevated Modern Band si quieres que parezca más una pulsera que un tracker), disponible en los colores Obsidian, Lavender, Berry y Fog. Sin pantalla que mirar de forma compulsiva, toda la información se consulta en la app de Google Health, que ahora integra Google Health Coach para dar recomendaciones personalizadas y detectar entrenamientos de forma automática. La autonomía anunciada es de hasta una semana, con carga rápida que en 5 minutos te da un día completo de uso. Compatible con Android e iOS, también existe una edición especial co-diseñada con Stephen Curry por 129,99 dólares.
Lo bueno
- Precio muy agresivo para el nivel de sensores que ofrece
- Diseño minúsculo y cómodo para uso 24/7, incluso durmiendo
- Bandas intercambiables para cambiar de estilo en segundos
- Carga rápida de 5 minutos para un día completo de autonomía
Lo malo
- Las funciones avanzadas de Google Health Coach requieren suscripción tras el periodo de prueba
- Sin pantalla, dependerás siempre del móvil para consultar tus datos al instante
Veredicto: la entrada perfecta al ecosistema de salud de Google si buscas algo discreto, cómodo y mucho más asequible que un smartwatch completo.




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