
Tres generaciones después seguimos con el mismo cuerpo de titanio, la misma corona prominente y el mismo botón naranja en el lateral. Sigue siendo atractivo, pero cuesta no pensar que Apple ha decidido jugar a lo seguro durante demasiado tiempo. Con todo, usarlo unos días te devuelve a esa mezcla de emociones que solo este reloj transmite. El Ultra 3, pese a su tamaño, sigue siendo cómodo gracias al titanio, que lo hace sorprendentemente ligero para lo grande que es.
No es un reloj discreto, se ve desde el otro lado de la mesa, pero esa es precisamente parte de su carácter. La correa Alpine sigue dando la sensación de que puedes lanzarte a una aventura en cualquier momento, la Ocean Band parece preparada para sumergirse a cualquier profundidad y la Trail Loop es ideal para entrenar sin que notes tirantez. En ese sentido, Apple sigue jugando con esa dualidad entre un reloj de aventura y un smartwatch cotidiano, que igual sirve para escalar una montaña que para pagar un café en la esquina
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